El sistema actual tiene como su principio predominante: “Cómo ganar la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible”.
Para aplicarlo aplasta a la mayoría de la humanidad, deteriorando el medio ambiente e inclusive sacrificando el futuro de sus descendientes.
Produce un sistema ético a su servicio, algunos de sus principios se manifiestan claramente y otros se encubren con necesaria hipocresía.
El término “democracia” es usado en la misma forma hipócrita en que lo hicieron sus antecesores que crearon esa palabra. Democracia quiere decir el gobierno del pueblo. Cuando se inventó en Grecia sirvió para denominar la dictadura de los esclavistas machos contra las mujeres y los esclavos. Ahora sirve para denominar a la dictadura de las grandes empresas multinacionales sobre la gran mayoría de la humanidad.
Para aplicarlo aplasta a la mayoría de la humanidad, deteriorando el medio ambiente e inclusive sacrificando el futuro de sus descendientes.
Produce un sistema ético a su servicio, algunos de sus principios se manifiestan claramente y otros se encubren con necesaria hipocresía.
El término “democracia” es usado en la misma forma hipócrita en que lo hicieron sus antecesores que crearon esa palabra. Democracia quiere decir el gobierno del pueblo. Cuando se inventó en Grecia sirvió para denominar la dictadura de los esclavistas machos contra las mujeres y los esclavos. Ahora sirve para denominar a la dictadura de las grandes empresas multinacionales sobre la gran mayoría de la humanidad.
Esa dictadura se ejerce a través de los estados gobernados por gente elegida en “elecciones democráticas”, para participar en las cuales se requiere un gran volumen de dinero devorado por la propaganda.
Las grandes compañías dominan a los gobiernos, a los ejércitos y a todo el aparato del Estado: Parlamento, Poder Judicial, Policía, Educación, Transportes, etc.
Manejan los medios de comunicación.
A través de sus ministerios de educación y de los medios de comunicación nos enseñan que la humanidad ha evolucionado de culturas que pertenecen al pasado y que está progresando cada día a niveles superiores. Lo “moderno” es lo mejor.
La felicidad se consigue comprando cosas, nos señalan a diario los avisos comerciales
Lo importante es la venta de mercancías:
Las personas también son mercancía.
“La agricultura moderna es la mejor”. Ella practica el monocultivo en grandes extensiones, plantando año tras año las variedades de los productos comercialmente más rentables, no importa si eso es lo que más necesita la gente o no. No importa que el suelo se empobrezca ni que eso sea un paraíso para las plagas. Esas desventajas se superan con el uso de abonos, herbicidas e insecticidas químicos. No importa si eso mata el suelo, cuando este muera usarán otro en el mismo o en otro país, en el mismo o en otro continente.
El precio de la madera impulsa a devastar la selva amazónica y otras, no se reforesta porque eso cuesta mucho dinero y mucho más barato es pagar soborno a las autoridades para incumplir las leyes protectoras.
No importa si eso mata la selva amazónica, pulmón del mundo, y aumenta el calentamiento global, lo que interesa es ganar la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible.
El avance de la minería y la extracción de hidrocarburos son parte importante del “progreso”. No importa que se envenene las fuentes de agua, no importa que la agricultura se perjudique, no importa la cantidad de habitantes que quede sin agua, lo que interesa es el dinero que proveen. También en esta actividad, es mucho más barato eludir las leyes protectoras del medio ambiente pagando sobornos a las autoridades que tener que cumplirlas.
Otra característica del “progreso” es la industria alimentaria:
Nuestro instinto nos indicaba que debía gustarnos el dulce para que consumamos fruta que nos daba vitaminas. Ahora ingerimos dulce sin fruta que no nos da vitaminas y frutas sin dulce pues fueron cosechadas verdes y son maduradas a la fuerza.
Debemos alimentarnos en forma “moderna” con alimentos transgénicos, con alimentos con preservantes, con productos Mc Donald y otros por el estilo, comiendo carne de animales que no han sido criados en función de los intereses del animal ni de los del consumidor, sino en función de producir más dinero en el menor tiempo posible (como los llamados en el Perú “pollos de fábrica”),
Debemos cuidar nuestra salud en forma “moderna”, utilizando la medicina “moderna”, fabricada por los grandes laboratorios. Sobre ellos veamos el informe de la ecologista mexicana Silvia Ribeiro: “La gran industria farmacéutica se ha destacado desde sus orígenes por la búsqueda inescrupulosa de lucro. Por muchos años fue el sector industrial con mayor porcentaje de ganancias. Al 2008, diez empresas controlaban 55 por ciento del mercado global de farmacéuticos…… Cuando no encuentran nuevos mercados, los inventan. "Crean" dolencias, colocando nuevos títulos a situaciones que no demandaban tratamiento con fármacos, con mercadeo agresivo sobre sus supuestos beneficios.”
La sección cosméticos en los supermercados de los países del “primer mundo” es enorme.
Los medios de comunicación nos indican todo lo que necesitamos consumir para ser felices, para que se enamoren de nosotr@s, para adquirir importancia social. La sociedad debe producir y producir, para luego consumir, y consumir.
Las vacaciones también están devoradas por la sociedad de consumo: Compañías de turismo, hoteles, viajes, etc. “Conozca Europa en 15 días”, no importa si sólo se ha estado de espaldas a la Catedral de Nuestra Señora en París durante 10 minutos, lo que interesa es que se tendrá fotos de eso para ser importante entre los amigos.
Es más importante quien tiene más dinero y acumula más, no interesa si eso produce stress y crece el consumo de drogas.
Se fabrican guerras en que se gastaron 3 billones de dólares en una década, provenientes de los impuestos que pagan los pueblos y se mató centenares de miles de personas inocentes. Esto se hace para beneficiar a los fabricantes de armas y en el caso de Irak además por el petróleo.
Los paraísos fiscales sirven para combinar el dinero del negocio “legal” con el proveniente del narcotráfico, dinero robado por gobernantes, dinero de venta “ilegal” de armas, etc.
En Estados Unidos se inventó un robot a un costo de 3.000 dólares, conectado a las plantas de tomate se desplaza; cuando las plantas dan señales de que están sedientas, el robot las rocía con una bomba de agua. Cuando los tomates están maduros, la máquina arranca la fruta. Claro que hay millones de personas dispuestas a hacer ese trabajo por un plato de comida, pero eso no es el “progreso”.
Hay mucho más que hablar al respecto del “progreso”, terminemos diciendo que dicho “progreso” está provocando el acelerado calentamiento global que junto con otras múltiples formas de contaminación ambiental hará que la especie humana haya dejado de existir dentro de 100 años.