Sabemos que el sufrimiento forma parte de la naturaleza humana,como también sabemos que existen métodos que pueden disminuir o anular dicho sufrimiento.-Esta página, nace para intentar dar respuestas, enseñando que existen otros "caminos", que pueden ayudar a resolver los conflictos diarios, con el menor daño posible hacia la Naturaleza (Divina y Humana).

miércoles, 15 de julio de 2009


En Mayo , la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad una proposición no de Ley promovida por Intermón y Médicos sin Fronteras que insta al Gobierno español a apoyar el acceso a medicamentos genéricos por parte de los países del Sur.El texto pide al Ejecutivo que dé su apoyo a los países empobrecidos para que, a pesar de las presiones de multinacionales farmaceuticas puedan aplicar las flexibilidades que se contemplan en los acuerdos de Propiedad Intelectual de la Organización Mundial de Comercio (OMC) ratificados en 2001 en Doha. A través de estos acuerdos, la OMC reconoce a los Gobiernos del Sur a legislar en beneficio de la salud pública aunque eso suponga contradecir las reglas de propiedad intelectual de la propia Organización Mundial del Comercio.
Para Intermon Oxfam y Médicos sin fronteras que el Congreso español hay aprobado la proposición no de ley es “una muy buena noticia” y supone “reconocer el derecho de los países más pobres a aplicar la legislación aprobada en el seno de la OMC y defender el espíritu de lo que se llamó la ronda del desarrollo”.La proposición no de ley que ha aprobado el Congreso llegó a este organismo a iniciativa del grupo parlamentario vasco, Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds y el grupo Mixto aunque, antes, los parlamentos del País Vasco, Navarra, Cantabria, Andalucía y Extremadura ya habían aprobado textos similares.El siguiente paso, dicen las ONG, es que el Gobierno español apoye “decididamente” la exportación de medicamentos genéricos a los países empobrecidos. Según Intermón Oxfam y MSF, la declaración aprobada por el Congreso hace también referencia a la necesidad de estimular la innovación para aquellos tratamientos requeridos exclusivamente en los países pobres, lo que “pone el dedo en la llaga sobre la necesidad de invertir más fondos en la investigación de fármacos para las llamadas enfermedades olvidadas”, como la malaria o el mal de Chagas.Acceder a genéricos para acceder a saludComo explican Médicos sin Fronteras e Intermón, el acceso a medicamentos genéricos ha hecho disminuir el precio de varios medicamentos “de manera radical”. Terapias contra el VIH/Sida que antes costaban 10.000 euros por paciente al año ahora se obtienen por 300 euros y eso significa que “millones de personas” han podido tratarse en los últimos años y alargar su vida.En la actualidad, el principal productor de medicamentos genéricos en el mundo es India, que exporta el 70% de ellos a otros países en desarrollo. Lesotho, por ejemplo, importa el 95% de todos sus medicamentos para el sector público de distribuidores indios, lo mismo que el 70% de los tratamientos contra el VIH/Sida adquiridos por Unicef.Las presiones de multinacionales farmacéuticas, sin embargo, están obstaculizando la adquisición y la producción de estos medicamentos. Desde Intermón Oxfam y MSF recuerdan la demanda que la empresa Novartis ha interpuesto a la Ley de Patentes en India, país que más genéricos produce y que mediante la normativa de patentes afirma que sólo protegerá mediante patentes los medicamentos que sean realmente innovaciones médicas.“Lejos de culpabilizar a las compañías farmacéuticas, les pedimos que colaboren en facilitar el acceso a medicamentos para los países en desarrollo, al contrario de lo que están haciendo algunas multinacionales como Novartis en India”, señala la presidenta de MSF en España, Paula Farias, que pide a Novartis que retire “de manera inmediata” la demanda contra la ley india de patentes.Asimismo, al caso Novartis se suman otros como el de la farmacéutica Abbott, que anunció su intención de no comercializar sus nuevos fármacos en Tailandia después de que este país se acogiera a los acuerdos de Doha para poder obtener fármacos genéricos más baratos para sus pacientes de VIH/Sida y otras enfermedades.

miércoles, 8 de julio de 2009

La eversión de la teoría económica Keynesiana




La mayoría de personas y de empresas salieron de la II Guerra Mundial, en 1945, prácticamente libres de deuda y sometidas a un régimen fiscal progresivo. Los economistas anticipaban –en realidad, temían— que unos ingresos crecientes llevarían a unas tasas de ahorro más elevadas. El punto de vista más influyente fue el de John Maynard Keynes. Enfrentado a los problemas planteados por la Gran Depresión, Keynes advirtió en 1936, en su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, de que la gente ahorraría relativamente más a medida que crecieran sus ingresos. De lo que se seguiría un descenso del gasto en bienes de consumo y la consiguiente ralentización del crecimiento de los mercados, y por ende, de la inversión y del empleo.


Desde esa perspectiva, la propensión al ahorro a partir salarios y beneficios desviaría el flujo circular de pagos entre productores y consumidores. El principal nubarrón divisable en el horizonte, según temían los keynesianos, era que la gente llegara a tal grado de prosperidad, que no gastara su dinero. Su receta para evitar tal subconsumo era que las economías se movieran en la dirección de un mayor ocio y de una distribución más equitativa del ingreso,Las actuales dinámicas del ahorro –y de la grávida deuda en que se invierten los ahorros— son harto distintas –y harto peores— que las esperadas por Keynes. El grueso de los ahorros financieros se destina al préstamo, no a la formación de capital tangible y a la industria. El grueso de la nueva inversión en bienes y estructuras de capital tangible procede de ingresos empresariales retenidos, no de ahorros que pasen por intermediarios financieros.


En tales circunstancias, mayores tasas de ahorro reflejan mayor endeudamiento. Por eso la tasa de ahorro ha llegado a caer al nivel cero. Una proporción creciente del ahorro tiene ahora su contrapartida en el endeudamiento de otras personas; no se usa para financiar nuevas inversiones directas.


Cada nueva recuperación de ciclo económico desde la II Guerra Mundial ha venido acompañada por una tasa de endeudamiento más elevada. Lo cierto es que el ahorro interfiere en el consumo, pero no como resultado de mayores ingresos y de una mayor prosperidad general. Una tasa creciente de ahorro refleja meramente el grado en que una economía subviene a sus gastos de endeudamiento. Es “ahorro” en forma de satisfacción de la deuda en una economía en proceso de encogimiento. El resultado es una distopía financiera, no la utopía tecnológica que parecía al alcance de la mano en 1945, hace sesenta y cinco años.


En vez de una economía del ocio amiga del consumidor, lo que tenemos es servidumbre por deudas.Para hacerse una idea de lo realmente opresiva que es la carga de la deuda, basta con observar que la actual tasa de ahorro de un 6,9% ni siquiera refleja el 16% de la economía que según el informe de la NIPA gira en torno al pago de intereses para sostener esa deuda, o las cargas penalizadoras que ahora reportan tanto como los intereses a las compañías de tarjetas de crédito (o los billones de dólares de los rescates gubernamentales destinados a mantener a flote este insostenible sistema). Cómo una economía puede aspirar a competir en los mercados globales de producción industrial con tamaño gasto financiero gravitando sobre el coste de la vida y cómo pueden hacerse negocios así, es asunto para tratado aparte,.


“As Incomes Rebound, Saving Hits Highest Rate in 15 Years,” The New York Times, 27 de junio de 2009.


Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

jueves, 2 de julio de 2009

El economista verde

Robert Pollin el "Economista verde" considera que la situación es tan mala que el menor síntoma positivo se interpreta como una recuperación de la economía, pero no hay "brotes verdes" ni mejora y, "si la hay, es muy tenue", dijo ayer en rueda de prensa el economista norteamericano, para quien las inyecciones de dinero público a los bancos son un remedo sólo a corto plazo, ya que ocasionan un déficit púbico "insostenible". "La economía real está muy lejos de la recuperación, no hay signos de que remonte, y el paro continúa creciendo", dijo. Lo que se necesita, a su juicio, son mecanismos de regulación del mercado financiero, que "funciona como un casino": "Ya podemos inyectar el dinero que sea que sin organismos de control será inútil". Las medidas tomadas por Obama en Estados Unidos son, a su juicio, "muy débiles y decepcionantes" pero comprensibles si se tiene en cuenta la presión a la que está sometido, ya que muchos de sus colaboradores económicos provienen de Wall Street e incluso de los equipos de Clinton y Bush. A su juicio, aunque Obama es más abierto, sus decisiones no dejan de ser una continuación de las tomadas por Bush. En los años treinta, recordó, el presidente Roosveelt "fue directo contra las clases dominantes e implantó unos severos controles que duraron cuarenta años".

Obama, señaló, "no ha dado pasos así". Pollin subrayó la paradoja que supone tratar de sustraerse a la influencia del dólar y, a la vez, cifrar la esperanza de que Estados Unidos "salve" de la crisis a los demás países. Puso en duda que "en diez o quince años nadie se enterase" de la estafa de Madoff: "No importaba a nadie mientras funcionaba y estalló cuando salió mal". El problema, añadió, no es tanto de Madoff como de la ausencia de controles: "Los ejecutivos de Wall Street están para ganar dinero, es el sector público quien tiene que poner los límites y, si no los pone, volverá a pasar". Pollin trajo a colación el derrumbe del símbolo de la economía americana, la General Motors, ahora intervenida por el Gobierno, que puso a miles de trabajadores en la calle: "La cantidad de dinero público inyectado fue mínima comparada con la inyectada a Wall Street, y no echó a nadie", dijo.
"El control de la economía actual no está en el sector productivo sino en el financiero. Antes se decía que 'lo que es bueno para General Motors es bueno para América': ahora tenemos que decir que 'lo que es bueno para Wall Street es bueno para América", manifestó Pollin,

crees en la ley de atracción?

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